keyboard_arrow_up
keyboard_arrow_down
keyboard_arrow_left
keyboard_arrow_right
0%
26/01/2024

Nuestra identidad y los pilares del aprendizaje

En el vasto universo del aprendizaje, dos elementos fundamentales se entrelazan de manera crucial: la formación personal de nuestra identidad y los pilares del aprendizaje. Estos conceptos, aparentemente distintos, convergen para moldear la manera en que las personas, niñas, niños, jóvenes y adultos, asimilan conocimientos, experimentan el mundo y desarrollan una comprensión profunda de su ser.

Antes, te explicamos en profundidad en qué consistían los pilares, pero ahora queremos hablar de cómo se relacionan con el desarrollo integral de tu identidad. 

Primer pilar: Aprender a ser uno mismo (o una misma): La base personal

El primer pilar actúa como la raíz que nutre la identidad personal. Este concepto se centra en el desarrollo de la libertad individual para pensar, juzgar, imaginar y sentir. Al promover la autonomía y la autoexpresión, se sientan las bases para la formación de una identidad sólida y auténtica.

Segundo pilar: Aprender haciendo: La experiencia que define nuestra identidad

Aprender a aprender desempeña un papel esencial en la construcción de la identidad al fomentar la toma de decisiones autónomas y el desarrollo de ideas propias. La experimentación y la iniciativa en el aprendizaje no solo cultivan la curiosidad, sino que también permiten que los individuos descubran sus fortalezas y pasiones.

Tercer pilar: Aprender a aprender: Un proceso fundamental para la evolución propia

El tercer pilar establece una conexión directa con la formación de la identidad al reconocer las dinámicas naturales del aprendizaje humano. Al adoptar un enfoque constructivista, donde el conocimiento se construye activamente en lugar de ser transmitido pasivamente, se empodera a los individuos para entender cómo aprenden, marcando así un hito en la comprensión de su ser en constante evolución.

Cuarto pilar: Aprender colaborativamente: La forja de la identidad social

El aprender colaborativamente se convierte en el recipiente donde se forja la identidad social. Al enfocarse en la convivencia, la empatía y la colaboración, este pilar refleja la importancia de las relaciones interpersonales en esa formación. La capacidad de trabajar en equipo y relacionarse con otros contribuye significativamente a cómo las personas se perciben a sí mismas en el contexto de la sociedad.

Una síntesis armoniosa

La intersección de estos pilares del aprendizaje no solo da forma a personas educadas y habilidosas, sino que también contribuye en gran medida a la construcción de una personalidad sólida y auténtica. Al aprender a ser, haciendo, aprender y colaborar, las personas adquieren conocimientos mientras se sumergen en la exploración continua de quiénes son y quiénes pueden llegar a ser. En este viaje educativo, la formación de la identidad se convierte en una compañía inseparable del proceso de aprendizaje, enriqueciendo así la experiencia educativa de manera integral.