Muchas veces escuchamos los efectos positivos que conlleva la práctica de meditación, pero no sabemos cómo incluirla en el aula. El primer paso es derribar mitos porque la meditación suena como una experiencia complicada, pero puede ser más sencilla de lo que parece.
Se suele vincular la práctica de meditación con colchonetas, en lugares específicos y con un guía. Sin embargo, esto no es así, ya que la podemos realizar en cualquier lugar, incluso sentados en una silla, y sin mayores instrucciones. Es más sencilla de lo que creemos.
Existen distintas formas de meditar, pero lo importante es estar presente, sentir y conectarnos con nuestro interior, cuerpo y entorno. Es por ello que podemos prescindir de colchonetas, cuencos tibetanos u otros artefactos en el aula, adaptándonos a lo que tengamos al alcance como mencionaremos más adelante.
Pruébala antes
Para los estudiantes puede ser extraño comprender una práctica como esta, pero si les cuentas lo que se siente, podrán interesarse mucho más. Incluso, una buena idea es contarles los beneficios que conlleva.
Jon Kabat-Zinn, destacado académico de medicina estadounidense que ha desarrollado varias investigaciones sobre la meditación, ha demostrado que ésta sirve para aumentar la capacidad de nuestro sistema inmunológico y así combatir de mejor forma enfermedades.
También aumenta las emociones positivas; reduce el estrés y los sentimientos negativos; nos ayuda a mejorar la atención; y fomenta la compasión y la bondad.
La meditación Body Scan
En Fundación Mustakis recomendamos el ejercicio de Body Scan porque puede ser realizado con las y los estudiantes sentados dentro del aula, en el patio o por medio de plataformas digitales, con una duración de 5 a 10 minutos. Se adapta a cualquier circunstancia.
Tal como dice su nombre, se trata de un escaneo corporal que debemos hacer con los ojos cerrados mientras inhalamos y exhalamos con calma. Entonces, comenzamos a recorrer nuestro cuerpo mentalmente, desde nuestra cabeza hasta los dedos de nuestros pies.
Lo importante es que debemos tomar conciencia de nuestras sensaciones corporales (como el frío, el calor o el dolor, entre otras) de una zona corporal a la vez, como si fuese un escáner.
El docente debe ir guiando a los estudiantes, recalcando antes de comenzar que lo importante es sentir, no juzgar ni tratar de cambiar algo.
Esta meditación puede ser realizada en cualquier ocasión, pero puede ser de ayuda antes de comenzar una evaluación, después de un temblor o en momentos donde los estudiantes estén desconcentrados.
Otras ideas para intentar
Una vez que finalicen el Body Scan es importante evaluar la dinámica en base a reflexiones de las y los estudiantes para seguir meditando de la misma forma o encontrar nuevas maneras de hacerlo. Entre ellas, puedes intentar otras opciones, tales como:
- Colorear mándalas: Consiste en usar lápices de colores para pintar láminas impresas con formas simétricas.
- Visualización: Guiar a los estudiantes para que cierren los ojos y se imaginen un escenario que transmita calma, como un bosque u otro.
- Enfoque en un estímulo: Dirigir la atención del grupo al sonido de un cuenco tibetano, una melodía, una imagen, una fragancia o una figura.
Te invitamos a conocer el trabajo de nuestros amigos de ONG Neyün, quienes cuentan con talleres y programas de capacitación de meditación durante todo el año.