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26/01/2024

Humor como motor de aprendizaje

Bernardita Jensen meditando y practicando ritos en el espacio KAOS

Bernardita Jensen, Directora de Programa de Metodología y Formación

«Un día sin risa, es un día desperdiciado» – Charles Chaplin

Se ha considerado el sentido del humor como un factor muy relevante en los procesos de aprendizaje y en la vida misma.

Al parecer, ese tono serio, grave, que muchas veces puede confundirse con autoridad, o excelencia, es absolutamente contraproducente, incluso a nivel fisiológico para lograr aprendizajes profundos o para vivir felices ¿Qué te hace reír? Probablemente sea una pregunta casi inexistente en contextos escolares. A pesar de esta declaración, hace ya algunos años, tuve una gran experiencia , observando y evaluando una escuela, en cuanto al desarrollo sistémico del mundo emocional allí presente, me refiero a la celebración del ”día de la vergüenza.”

Humor para abrirse al aprender

Mi sorpresa fue grande cuando vi llegar por el portón de entrada, desde la directora, niños, niñas, adolescentes, profesores, auxiliares, en fin, todos vestidos de lo que les daba vergüenza, por su puesto que el humor afloraba en cada disfraz y en las entradas a ratos triunfantes al espacio escolar. Me pregunté entonces ¿Qué tiene que ocurrir a nivel de las relaciones humanas en ese espacio, para que esto haya sido posible? ¿Qué concepción de aprendizaje da cabida a una celebración así? Probablemente, confianza, alegría, creatividad eran elementos distintivos de aquella escuela.

Y es que el humor se relaciona con la sorpresa, con lo poco habitual, con aquello que genera disonancias cognitivas, en el humor se produce lo inesperado, lo que no corresponde a la respuesta obvia, se relaciona con asociaciones poco probables, todo lo anterior lleva a pensar que el humor y la creatividad, tienen un centro común.

Pareciera que el sentido del humor desafiara al cerebro racional, invitándolo, no negándolo, a sumergirse en otra lógica, mucho más juguetona, cercana a lo instintivo, a lo fluido, a lo húmedo, como nos refleja el origen de la palabra. Y lo húmedo es fecundo y lo líquido no tiene nada de rigidez.

Habits of Mind

Así mismo, dentro de la teoría de Habits of Mind de Arthur Costa, neuropsicólogo del grupo Zero de la Universidad de Harvard, el sentido del humor es definido como un hábito mental, que, junto con otros 15 hábitos considerados dentro de esta teoría, redefine la comprensión de hoy sobre inteligencia. Las personas que manifiestan estos 16 hábitos mentales serían quienes han desarrollado la “inteligencia” en esta comprensión amplia y holística. El sentido del humor es entonces uno de estos hábitos y que encontramos en personas inteligentes.

Reírse de uno mismo a ratos es tan sano y es un atributo absolutamente humano, está cerca de aceptarse, de no culparse, de permitirse el error. The Habits of Minds Institute, señala que todo lo anterior, tiene efectos neurofisiológicos importantes, como bajar la frecuencia cardíaca, secretar endorfinas e incrementar el oxígeno en la sangre, y es en estos estados fisiológicos donde aparece la novedad, las analogías, es decir funciones profundas de pensamiento y creatividad.

Si observamos el humor desde las emociones, ámbito fundamental de desarrollo dentro de una mirada integral del ser humano, en ambientes de confianza como emoción que funda las relaciones humanas, es donde aparece la posibilidad de la risa y la complicidad que genera.

La risa y el humor al lado de la alegría como estado emocional generan un círculo muy virtuoso. Confianza, humor, risa, alegría, elementos claves para el desarrollo de seres humanos resilientes con mayor sentido de bienestar subjetivo. Tal vez lo más urgente hoy día. Casullo (2005), habla del capital psíquico como un conjunto de factores y procesos que permiten aprender a protegerse y sobrevivir, a generar fortalezas individuales. El humor se postula entonces como una estrategia de afrontamiento y un mecanismo de defensa sano.

Chile y el humor en el aprendizaje

Un reciente informe de Unicef (2020), da cuenta que Chile, aparece en el último lugar de los países estudiados, en bienestar infantil. Al parecer la alegría, la expresión de las emociones central dentro del bienestar, no es lo que caracteriza a nuestra infancia. Parecería absolutamente fuera de contexto entonces tratar de incluir el humor como práctica pedagógica que como hemos señalado, es una habilidad mental esencial al momento de pensar en seres humanos creativos y con salud emocional. Estamos realmente al debe con la infancia

Si queremos cambiar el rumbo de las cosas, si queremos una infancia feliz, al menos generemos espacios donde la risa como expresión del humor, tenga presencia cotidiana, donde tomemos los errores con humor, como parte del proceso de aprendizaje. Podría ser este, entonces, un primer punto de partida para demostrar que de verdad amamos a nuestros niños y niñas. Por último, no olvidemos que el primer acto comunicativo del ser humano es la sonrisa. Traigamos esa sonrisa de vuelta a todas las escuelas de nuestro país.