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Bernardita Peñafiel de Volando en V
07/10/2024

Entrevista a Bernardita Peñafiel de Volando en V

“Nuestro programa de liderazgo estudiantil es comunitario” dice Bernardita Peñafiel de Volando en V

Lleva más de ocho años como directora ejecutiva y en los inicios de la Fundación era el único miembro del equipo. Asegura tener un compromiso con la educación y su proyección para Volando en V es por medio del desarrollo tecnológico, escalar a más establecimientos educacionales y llevar su modelo de liderazgo estudiantil a todos los rincones del país.

¿Cómo ha sido el camino de Volando en V? 

Han sido años difíciles, pero somos una fundación ordenada. Partimos con una persona, lo que fue difícil en su momento, pero hoy día somos 8 y tenemos muchos colaboradores freelance. Estamos con 25 colegios anuales y tenemos muchos servicios que son puntuales. La fundación nace de una experiencia, y cuando esto ocurre no existen modelos, todo se crea desde cero. 

¿Qué diferencia su programa de otros?

Nuestro programa de liderazgo estudiantil es comunitario, nosotros no formamos a la persona individualmente, sino para trabajar con su comunidad escolar. El equipo de líderes implementa lo aprendido en su curso, lo que lo convierte en un liderazgo colectivo. 

¿Cómo fue su trabajo durante la pandemia?

En la pandemia trabajamos cien por ciento virtual, fuimos un aporte, permitimos incorporar en el espacio virtual la vida en comunidad, la interacción entre diferentes generaciones y el trabajo en temáticas no académicas, acompañar desde la vinculación y el juego con los estudiantes en sus hogares. Después volvimos a la presencialidad porque la convivencia en los colegios no es solo virtual, y hoy el desafío está en aprender a ser ciudadanos digitales y aprender a integrar esa interacción (digital) como un potenciador de los vínculos en el espacio escolar (que es presencial).

Este es hoy el gran desafío y para lograrlo, lo hacemos presencialmente desde los liderazgos estudiantiles y el empoderamiento de la comunidad como corresponsables de transformar los modos de convivir. Nosotros apostamos por la transformación que se puede generar en cómo la comunidad aprende a vincularse y ser comunidad en esas ocho horas que el estudiante está dentro del establecimiento.

¿Notaron cambios post pandemia? 

Se dispararon las agresiones sociales y verbales. El garabato, la agresión, el sobrenombre agresivo aparece con mucha fuerza post pandemia. Esto tiene que ver porque ahora todo lo dices más rápido por WhatsApp o RR.SS. Se agrede muy rápido por medios digitales porque no estás frente a la persona. Nosotros tenemos la teoría que esto es porque se perdió la vinculación con el otro y comenzamos a suponer.  

¿A qué tipo de establecimientos llegan?

Hay colegios que nos contactan a partir de un problema, pero también muchos llegan desde la vereda de la prevención buscando fortalecer vínculos para prevenir la violencia y el bullying. Los colegios en general, quieren pensar que ellos son capaces de hacer la prevención, pero hoy, esto es difícil porque la urgencia se come muchas veces las acciones de prevención, sobre todo cuando el trabajo le corresponde solo a algunos de la comunidad y no a todos los actores, realidad que se tiene que revertir, y eso no se ve, hasta que pasa. 

¿Cómo entienden el maltrato?

Hay 2 teorías que nos movilizan. Nos gusta entender el maltrato escolar como un fenómeno de grupo, no hay posibilidad que un estudiante agreda a otro si es que no hay un grupo de estudiantes que valida o no lo que está sucediendo. Si un alumno le pega a otro y el curso lo condena, ese que pegó no lo va volver a hacer. Lo segundo es que en el bullying y el maltrato uno trabaja con el agresor y la víctima, pero el 70% de los involucrados en una situación de maltrato, son otros involucrados, espectadores.

Cuando uno mira el maltrato como grupo y tu estrategia incorpora a los espectadores y además se fortalecen otros grupos de poder y liderazgo dentro del curso, como lo hacen nuestros programas, se tienden a neutralizar los grupos de poder donde se encuentran los agresores y aparecen nuevas formas de convivir y ser comunidad. 

¿Qué rol cumple el profesor?

Nuestro centro es el estudiante, pero la única manera de ponerlo al centro es que el profesor entienda que el estudiante es capaz de formar a otros, de proponer mejoras en su sala de clases y es capaz de entender las normas. Los docentes son los únicos capaces de generar para que los estudiantes florezcan y puedan ellos mismos liderar a otros y desarrollar habilidades para enfrentar los modos de convivir. Para esto es esencial trabajar con docentes, que desarrollen habilidades socioemocionales y sean capaces de empoderar a la comunidad estudiantil. 

¿Quién elige los líderes? 

Trabajamos desde las orgánicas estudiantiles disponibles en los establecimientos tales como centros de estudiantes, directivas de curso, grupos de liderazgos propios. Fortalecemos los procesos, que estos sean democráticos, que incluya deberes, responsabilidades y cumplan con un objetivo que contemple en ellos la misión de fortalecer modos de convivir y el bienestar estudiantil.

Esto es un proceso, un cambio cultural que va generando que se tomen en serio los procesos, que aumenten los liderazgos estudiantiles y que efectivamente aporten a la vida en comunidad, yendo de la mano con la comunidad estudiantil en general pero también del proyecto educativo de cada colegio. Nuestros programas se hacen cargo de ir incorporando en las directivas de curso esas variables, que es que los alumnos se centren en el bien común, el buen trato, que todos se sientan parte de su comunidad. Y ahí trabajamos con los equipos de convivencia y profesores. 

Aprende más del trabajo de Bernardita Peñafiel de Volando en V en este artículo sobre su fundación.