Entender el cerebro nos puede enseñar mejor cómo enseñar. En ese foco, el Proyecto RIEN (Robótica, Integralidad, Educación y Neurociencia) destaca como una iniciativa pionera que transforma la vida de niñas y niños en contextos de vulnerabilidad. Liderado por Fundación Mustakis, Fundación Kiri y NeuroUC de la Pontificia Universidad Católica de Chile, RIEN utiliza la robótica como plataforma para fortalecer habilidades cognitivas, socioemocionales y el bienestar integral de sus participantes.
RIEN busca emplear la Educación Integral para entender realidades complejas
RIEN surge de la convicción de que la educación contemporánea debe ser interdisciplinaria, inclusiva y basada en evidencia. Dirigido a estudiantes de cuarto a séptimo básico, el proyecto articula tres ejes fundamentales: la robótica educativa como método de aprendizaje activo, la neurociencia aplicada para evaluar el desarrollo cerebral, y el desarrollo socioemocional como base para construir resiliencia y confianza.
Durante el reciente Día Nacional de la Ciencia y la Tecnología, el Primer Encuentro de Robótica Integral y Neurociencia en KAOS Espacio Creativo reunió a estudiantes de las escuelas Reina de Suecia (Maipú) y Pedro Aguirre Cerda (Conchalí). Los participantes exploraron aplicaciones robóticas, interactuaron en talleres prácticos y disfrutaron de una inspiradora charla de la astrónoma Teresa Paneque, quien ilustró cómo la ciencia transforma realidades cotidianas.
El rigor científico puesto al servicio de la equidad
El sello distintivo de RIEN radica en su enfoque basado en evidencia. NeuroUC conduce evaluaciones periódicas que miden habilidades como atención, memoria de trabajo y control inhibitorio, correlacionándolas con bienestar emocional y rendimiento académico. Estudios globales confirman que la robótica educativa puede reducir brechas de aprendizaje y servir como factor protector ante problemas como ansiedad o conductas de riesgo.
Domingo Errázuriz, Director Ejecutivo de Fundación Mustakis, enfatiza el potencial transformador del proyecto: «Buscamos demostrar cómo herramientas tecnológicas mejoran la adaptabilidad neuronal en contextos vulnerables, generando datos valiosos para políticas educativas efectivas».
Formando futuros con tecnología y conocimiento
RIEN trasciende el concepto tradicional de taller tecnológico. A través de sesiones semanales, capacitaciones docentes y encuentros escolares, el proyecto cultiva competencias técnicas mientras fomenta valores como colaboración, perseverancia y curiosidad científica.
Francisca Álamos Grau, de Fundación Kiri, explica: «La robótica se convierte aquí en vehículo para prevenir problemas de salud mental. Los niños desarrollan habilidades aplicables a todos los ámbitos de su vida».
Con un plan de seguimiento a cuatro años (2024-2027), RIEN no solo impacta trayectorias individuales, sino que establece las bases para un modelo educativo escalable en Chile y otros territorios. Cuando robótica, ciencia y desarrollo emocional convergen, el resultado es claro: una generación mejor preparada y más esperanzada frente a los desafíos del mañana.