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29/03/2023

Miedo: el gran obstáculo para aprender adecuadamente

“Sabemos que si tenemos una emoción de alegría, de felicidad y de confianza voy a tener mucha más apertura al aprendizaje, y eso la neurociencia lo sabe; pero si tenemos una emoción de amenaza o de miedo va a costar mucho más que logre un aprendizaje profundo. La emoción sostiene el aprendizaje”, sostiene Bernardita Jensen, miembro de la American Montessori Society.

¿Por qué ocurre esto? En el libro 100 preguntas sobre educación escolar (Ediciones B, 2014) de Amanda Céspedes, reconocida neuropsiquiatra infanto juvenil y experta en neurociencias aplicadas a la educación, explica que esto se debe a nuestra naturaleza, ya que “procesar la información del entorno y de nuestro interior fueron clave para que la especie humana sobreviviera”.

Sobre el miedo, debemos tener en cuenta que todas las emociones son válidas y tienen una función. En este caso, es la respuesta de nuestro cuerpo a situaciones de peligro, pero muchas veces este miedo se basa en dos patrones. El primero, es el imaginario, que está basado en supuestos, creencias o pensamientos. Mientras que el segundo, es el real y está basado en hechos concretos (como cuando sentimos que un animal nos atacará).

La mejor forma de gestionar el miedo es acompañando a estudiantes desde una actitud empática, sin juzgarlos ni invalidando lo que sienten. También hay otras formas, a nivel general, que a continuación te presentamos.

¿Cómo disminuir el miedo en las aulas?

  1. Generar espacios seguros: Un espacio seguro es un lugar donde todas y todos los estudiantes tengan la posibilidad de participar, equivocarse y aprender a su ritmo.
  2. Propiciar relaciones sanas: En las comunidades de aprendizaje, es importante mantener una comunicación adecuada, un clima de respeto del valor de cada persona y de confianza.
  3. Compartir sonrisas: Cuando nos reímos liberamos endorfinas, un neurotransmisor que nos da una sensación de calma. Incluso puede ayudarnos a mejorar el ánimo y la autoestima, según la Mayo Clinic.
  4. Evitar espacios competitivos: Esto no tiene que ver con espacios que propongan desafíos interesantes; sino más bien, con espacios que segregan entre “buenos y menos buenos” o “lentos y rápidos”, agregando juicios que inhiben los aprendizajes y dañan las relaciones profundas.
  5. Adaptar los contenidos: Las necesidades de cada estudiante son diferentes, y por ello, lo que para algunas/os les pueda resultar fácil, para otros puede ser lo contrario.

Sobre esto último, Martínez destaca en su libro Pedagogía con corazón (Brisca Publishing, 2021) que la forma en que se comparten conocimientos debe ser adaptada porque “los estudiantes son seres social, emocional y culturalmente complejos. El desarrollo humano no está predeterminado, como tampoco es fijo ni lineal, sino que es exclusivo de cada persona y responde en gran medida a los entornos, las culturas y las relaciones”.

La importancia de los primeros cinco años

En el libro que hemos mencionado anteriormente de Amanda Céspedes se explica que existe un vínculo entre las niñas y niños olvidadizos con el miedo, la soledad y el dolor.

El hipocampo, es una estructura del lóbulo temporal en el cerebro humano, donde todo lo que almacenamos en nuestra memoria queda codificado; al igual que si se tratase de una carpeta de un computador. Por ello, aquello que se olvida no queda registrado en el hipocampo y como consecuencia no hay un aprendizaje profundo.

En el hipocampo se forman neuronas cada día, el problema es que son extremadamente sensibles a la acción del cortisol, una hormona que es secretada desde la glándula suprarrenal como respuesta al miedo y el dolor. Ante esto, el cortisol provoca una muerte masiva de dendritas, las ramificaciones de la neurona donde se llevan a cabo las sinapsis.

El gran dilema es que durante los primeros cinco años de vida es cuando más se forman neuronas en el hipocampo, y por ello, es importante cuidarlas. De lo contrario, niñas y niños terminan este periodo de crecimiento con una “destrucción masiva de neuronas en su hipocampo, enfrentando el desafío escolar sin el recurso fundamental para aprender”. E incluso, en esta publicación se da cuenta que esto genera secuelas para toda la vida, provocando que siendo adultos tengan problemas para retener aprendizajes.