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07/26/2022

La alegría y la belleza como valor

Conoce a Matías Sahli, el nuevo presidente del directorio de Fundación Mustakis.

Un gran recambio generacional es lo que se vive al interior de la Fundación Mustakis. 25 años después de haber sido creada, su más reciente líder, George Anastassiou Mustakis, dejó la presidencia de la entidad después de 18 años cumpliendo este rol, para entregar el cargo a su sobrino Matías Sahli Anastassiou. En esta entrevista, el ingeniero civil industrial de la Universidad Católica, quien además cuenta con un MBA del Massachusetts Institute of Technology, MIT, nos cuenta sobre sus desafíos como recién asumido presidente del directorio.

¿Qué es lo que te motiva de presidir esta fundación? ¿Cuál es tu mayor objetivo en este nuevo rol?

 

Me motiva mucho poder sumarme a este gran equipo que hay actualmente y que es muy ejecutivo. Me refiero a todas las personas que conforman la Fundación Mustakis, una organización que cuenta con una visión y un propósito muy claros que es el desarrollo integral de las personas. Donde, en el fondo, se vuelve a poner al ser humano en el centro. Creo que, sobre todo hoy en día, hay mucho por hacer en ese sentido porque nuestra educación y formación suele estar muy centrada en algunos aspectos de la mente y lo físico, pero no así en lo emocional o espiritual. Creo que es necesario entender al ser humano en su conjunto y poder aportar, a través de la Fundación, un granito de arena a este propósito.

¿Cómo ves ser parte de este recambio generacional? ¿Por qué crees que es importante?

 

Bueno, hay algo que reflexionamos en la primera celebración del aniversario de los 25 años y es importante recordarlo siempre: los orígenes. Esta fundación fue creada por mi tío bisabuelo Gabriel Mustakis Dragonas y su mujer Mary Plastropoulos en 1997. Desde sus orígenes, ha tenido un fuerte legado griego, inicialmente a través del trabajo en las escuelas Grecia y luego con diversos programas a través del tiempo, pero siempre enfocado en brindar oportunidades para el desarrollo de los talentos de niñas, niños y jóvenes, especialmente los que más lo necesitan.  Entonces, en ese sentido, mi objetivo es continuar con este legado y lograr aumentar la escala y la profundidad del impacto que podemos tener a nivel nacional.  Hoy la meta es ver cómo logramos llegar a todo Chile y con mayor profundidad en todos los programas que estamos haciendo.

Llevamos un tiempo como familia pensando en este recambio generacional. Ha sido un proceso paulatino y muy valioso que George, mi tío, estuvo preparando durante más de diez años.  La nueva generación se ha estado involucrando en distintos ámbitos desde hace un buen tiempo y de a poco. Esto ha permitido que uno pueda estar acompañado en el camino, en mi caso, de George, quien ha logrado transmitir el legado, un legado que se ha transmitido por varias generaciones en la familia. Hacer estos procesos con tiempo es valioso porque hay mucha sabiduría en el aprendizaje y experiencias pasadas. Creo que es natural ir haciendo estos recambios, donde se complementan las diferentes visiones y se da continuidad integrando también en este proyecto a las nuevas generaciones.

¿Por qué es importante desarrollar la filantropía en Chile y el mundo?

 

Es importante realizar un trabajo sistémico en todo sentido. Hace poco viajamos a Seattle a una conferencia de programas sociales de impacto (SPR), junto a la Fundación San Carlos de Maipo, y me quedó claro que para generar cambios es necesario involucrar y comprometer a diversos actores. Si no están todos ellos sentados en la mesa, es difícil que se genere un cambio estructural. Estos deben venir desde distintas partes: desde la comunidad, el gobierno, el sector privado, la sociedad civil y las startups, entre otros. Las fundaciones tienen propósitos nobles para proyectar una sociedad más justa, más unida, más sostenible y humana, pero esto no se puede lograr sin la colaboración y el trabajo colectivo. La filantropía actúa como un catalizador de estos cambios, contribuyendo con su experiencia y recursos, generando adherencia, transmitiendo valores, y potenciando el emprendimiento social como motor de cambio.

¿Cómo te gustaría ver a la fundación en el mediano y largo plazo?

 

Veo a la Fundación continuando con su sello característico, que es la alegría a través de la belleza y del cariño. Esto permite que se generen espacios donde niñas, niños y jóvenes puedan descubrir y desarrollar sus talentos, conocerse a sí mismos, ser creativos y aprender colaborativamente. En el mediano plazo, la fundación seguirá articulando y potenciando el ecosistema (Kosmos) Mustakis a través de un propósito común y trabajo colectivo, aumentando la escala e impacto para el desarrollo integral de las niñas, niños y jóvenes, sus entornos y territorios.

Hay una labor muy importante que se está realizando, que es la de crear una comunidad docente y poder aportar en esta línea. Para ello la Fundación ha trabajado en crear mucho material en formato e-learning a través de su nueva plataforma de contenidos (Planeta Mustakis), la que va en apoyo de la labor docente, y donde profesores pueden acceder a programas de apoyo socioemocional para niñas y niños, por medio de contenido de los propios programas de la Fundación, o de contenidos de terceros proveniente de las alianzas de nuestro ecosistema.

Si tuvieras que explicarle a un niño cuál es tu rol en la fundación, ¿Cómo lo harías? ¿Qué le dirías?

 

Creo que mi rol es como el de un jardinero: una persona que vela para que las plantas sigan creciendo bien y estén sanas, que les llegue luz, que tengan agua suficiente y que vaya plantando nuevas semillas. Pienso que mi rol, es hacer que el equipo esté bien, motivado, y que avancemos con nuestro propósito de la mejor manera posible.

¿Cuáles crees tú que son los aspectos esenciales para potenciar el desarrollo integral en niñas y niños?

 

Si bien es una pregunta amplia y compleja yo creo que hay distintas capas. Una de comunicación y conocimiento, luego una de profundización, donde se ven las emociones y se logra ver el yo, y luego una de desarrollo de habilidades para tener las herramientas necesarias para ir trabajando estos aspectos. Yo creo que el juego siempre ayuda mucho. Lo lúdico impulsa el proceso creativo que hace que los niños estén felices y atentos, donde se genera una dinámica muy distinta a través del cariño, la alegría, la belleza. El juego hace que se rompan muchas barreras de una manera mucho más fácil.