
Desde muy chica me he considerado una persona sumamente curiosa y por ende preguntona y creativa. Siempre me ha llamado la atención, la naturaleza, astronomía, física, la historia, la arqueología, los colores, las piedras y minerales, las culturas, jugar y por sobre todo la relación con las personas. También, desde muy pequeña, tuve la oportunidad de realizar diversos deportes, aprender distintas técnicas artísticas, programar, hacer voluntariado, conocer muchos lugares y culturas de nuestro país. Con toda esta maleta de experiencias vividas, me fui conociendo y definiendo mi camino, mi propósito: DISEÑAR, crear y dejar huella.
Siempre me ha interesado vivir los momentos. Intentar absorber por completo las experiencias en las que participo, sean estas en la Fundación o sean en alguna de las alianzas en las que participamos. Mi propósito, se podría decir, desde que llegué a Fundación Mustakis hace ya más de 25 años, ha sido el de crear y permitir que otros vivan las experiencias transformadoras que este trabajo nos permite. Preguntarnos y entender nuestro propósito es una reflexión, una brújula esencial para el desarrollo humano y el desarrollo de nuestro potencial creativo.
El propósito de la vida es un camino
Es necesario entender el propósito a nivel personal. Por lo tanto, ni es el mismo para todos ni es un destino fijo. Entender que es un horizonte que nos inspira a avanzar y da sentido a nuestras acciones, conectando nuestras pasiones con las necesidades del mundo es como he visto en mi trabajo, junto a organizaciones como Fundación Teletón, Teatro del Lago y Enseña Chile. Cuando las personas y las instituciones alinean sus esfuerzos con un propósito claro, el impacto se multiplica.
Pero, ¿cómo descubrirlo? El autoconocimiento es la clave. Preguntarnos qué nos conmueve, en qué momentos nos sentimos más plenos o qué problemas nos indignan puede revelar pistas valiosas. No estamos intentando encontrar respuestas perfectas, estamos intentando iniciar un diálogo interno honesto y, sobre todo, constante.
El potencial creativo es una fuerza transformadora.
Todos llevamos dentro una chispa creativa, pero muchas veces queda oculta bajo capas de rutina o miedo al fracaso. La creatividad está constantemente asociada al trabajo de artistas o inventores; pero está latente en cada persona, es la capacidad de ver posibilidades donde otros ven límites. En Mustakis y en las organizaciones con las que trabajamos, fomentamos esta mirada a través de programas que desafían a niños, jóvenes y adultos a explorar, experimentar y equivocarse.
El autoconocimiento vuelve a ser esencial aquí: al entender nuestras fortalezas, vulnerabilidades y formas únicas de percibir el mundo, podemos liberar nuestra creatividad de manera auténtica. Como decía la poeta Mary Oliver: «¿Qué es lo que planeas hacer con tu única vida?».
El propósito de vida y el desarrollo humano están estrechamente relacionados. El desarrollo humano implica crecimiento en diversas dimensiones: intelectual, emocional, física y espiritual. Cuando trabajamos en nosotros mismos, logramos una conexión más profunda con nuestras aspiraciones y aprendemos a gestionar mejor nuestras emociones.
¿Cómo se sustenta el desarrollo humano y cómo se relaciona con nuestro propósito?
El desarrollo humano se sustenta en cuatro pilares fundamentales: el autoconocimiento, que nos permite identificar nuestras fortalezas, debilidades y aspiraciones; la educación y el aprendizaje continuo, esenciales para expandir nuestra visión del mundo y adaptarnos a los cambios; la resiliencia, clave para enfrentar desafíos con determinación y transformar las adversidades en lecciones; y las relaciones significativas, que nos ayudan a construir redes de apoyo con familiares, amigos y compañeros, compartiendo con ellos nuestro crecimiento personal.
Como puedes ver, estos pilares también nos permiten entender hacia dónde vamos o queremos ir, a encontrar nuestro camino en la vida. Ahí es cuando entendemos que descubrir nuestro propósito de vida y fomentar el desarrollo humano es un proceso dinámico y complementario. No se trata de alcanzar una perfección, sino de vivir con intención, autenticidad y crecimiento constante. Cada día es una oportunidad para profundizar en lo que nos hace sentir vivos y seguir construyendo una existencia con significado.
¿Qué momentos o experiencias te han hecho sentir una mayor conexión con tu propósito?