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Respirar, sentir y aprender. 5 prácticas de mindfulness para la sala de clases
02/07/2025

Respirar, sentir y aprender. 5 prácticas de mindfulness para la sala de clases

En el actual escenario educativo chileno, donde entre un 44% a un 47% de los estudiantes presenta síntomas de estrés académico (Mineduc, 2023) y los docentes enfrentan crecientes demandas emocionales, el mindfulness emerge como una herramienta puente entre la neurociencia y la pedagogía, ofreciendo prácticas basadas en evidencia que transforman el aula desde sus fundamentos. 

En este contexto, presentamos cinco prácticas de mindfulness para la sala de clases, diseñadas específicamente para la realidad chilena, que permiten integrar esta herramienta de manera orgánica en las rutinas escolares, transformando gestos cotidianos, como caminar al patio o comenzar una clase, en poderosas oportunidades para desarrollar un auténtico equilibrio emocional.

1.- Cultiva la mente de principiante

Esta práctica invita a docentes y estudiantes a abordar cada clase con curiosidad y apertura, libre de preconceptos. 

Al comenzar la jornada, propón un ejercicio simple como observar un objeto cotidiano (podría ser un lápiz) como si fuera la primera vez, describiendo sus características sensoriales sin usar etiquetas conocidas. Con esto, tus estudiantes podrán entrenar la atención plena y les ayuda a romper los patrones automáticos de percepción, permitiéndoles descubrir nuevas perspectivas en los contenidos académicos.

2.- Práctica del «No hacer»

Con este ejercicio, podrás transformar las actividades cotidianas como caminar al patio o organizar los útiles en prácticas meditativas.

 La clave está en realizarlas sin objetivo final, prestando total atención a las sensaciones del movimiento (el tacto del suelo bajo los pies, el peso de los objetos). Esto entrena lo que Mario Alonso Piug describe como «dejarse hacer» en lugar de forzar resultados (en su libro ¡Tómate un respiro!), desarrollando en los estudiantes mayor tolerancia a la incertidumbre y reduciendo la frustración ante errores.

3.- 3 minutos para respirar y conectarnos

Esta técnica nos ayuda a relajarnos y salir de estados de ansiedad por el rendimiento y los plazos, algo muy común en nuestro sistema actual.

Durante 3 minutos (con una alarma), guía a los estudiantes a enfocarse únicamente en su respiración o en sus sensaciones corporales presentes. En este estado «la línea del tiempo desaparece», para que la clase se enfoque en su mundo interno. Esta técnica es ideal para empezar el día, para terminarlo o antes de una evaluación o simplemente para aquietarse luego del recreo.

4.- Integración hemisférica mediante la atención plena

Esta técnica nos ayuda a comprender nuestros pensamientos y emociones, y el lugar que ocupan en nuestro cuerpo.

Para lograr este objetivo, alterna ejercicios que equilibren ambos hemisferios. Para el izquierdo (lógico), puedes hacer análisis de textos con preguntas reflexivas. Para el derecho (creativo), puedes hacer actividades artísticas que expresen emociones sin palabras. Cierra con un círculo donde los estudiantes verbalicen (hemisferio izquierdo) qué sintieron (hemisferio derecho) durante la clase, fomentando la integración cerebral.

5.- Rincón de la calma

Esta técnica es muy útil para generar un ambiente seguro en el aula, aún en situaciones que normalmente pueden ser estresantes.

Crea un «rincón de la calma» donde los estudiantes puedan gestionar emociones difíciles (rabia por una mala nota, ansiedad social). Guíalos a observar estas emociones como olas que vienen y van, sin reprimirlas ni identificarse con ellas. Esta práctica permite entender que no somos nuestros pensamientos y que aquello que nos está generando malestar lo podemos transformar siempre y cuando abracemos y no resistamos aquello que nos esté sucediendo.

Implementación gradual

Sugerimos comenzar con 5 minutos diarios de alguna práctica (idealmente la primera), aumentando progresivamente. La clave es la constancia sin expectativas rígidas: los beneficios cognitivos y emocionales emergerán orgánicamente, tal como la sabiduría del cuerpo que se cura sin que la mente consciente lo dirija.