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Cumbres de Volando en V, desde la voz de un estudiante.
04/09/2025

Cumbres de Volando en V, desde la voz de un estudiante

Entre los pasillos del Liceo Paula Jaraquemada de la comuna de Recoleta, conversamos con un integrante de su Centro de Estudiantes. Eddie cursa tercero medio, es un observador crítico, se interesa en la medicina y la psicología, y ya muestra señas de su liderazgo siendo actualmente vicepresidente.

Este año participó de la Cumbre de Volando en V, una instancia que reunió a líderes de diferentes comunidades estudiantiles para entregarles herramientas concretas en el abordaje de problemáticas complejas como la violencia escolar. 

¿Cómo ha sido tu experiencia en el centro de estudiantes?

Hemos aprendido muchas cosas, sobre todo de organización con mis compañeros y compañeras. Y claro, a veces hay algún que otro pleito por arreglar, pero tenemos una buena convivencia. Siento que, en comparación a otros, este es un muy buen liceo. Existe una unión entre los estudiantes, los profesores y la directiva: existe comunidad.

¿Cómo se creó el enlace con Volando en V y la invitación a la Cumbre?

Ellos se comunicaron con la directiva del liceo y luego con la profesora Camila. Invitaron a cinco estudiantes a la cumbre, pero no nos dijeron exactamente para qué. No tenía mucho conocimiento de Volando en V hasta este año. La verdad es que me gustó mucho, fue una experiencia muy buena. Una jornada larga, pero se tocaron muchos temas, algunos de esos que no siempre se suelen tratar con tanta profundidad. Se habló de bullying, violencia, entre nosotros y también la que ocurre entre estamentos. Se intentó abarcar casi todo tipo de violencia escolar.

Cumbres de Volando en V, desde la voz de un estudiante.

¿Qué obtuviste al ser parte de esta cumbre?

Volando en V nos entregó materiales, afiches y algunos juegos para que nosotros lo implementemos con el estudiantado, y ya estamos viendo las fechas para hacerlo. Pero además, hay otras herramientas que nos entregaron, por ejemplo, ahora cuando una estudiante se nos acerca con un problema poder decirle lo que puede hacer, que esté con calma.

Otra cosa que me sorprendió es que éramos estudiantes de comunas muy distintas, me acuerdo que había compañeras y compañeros de Recoleta y había otros que eran de Las Condes, de Lo Barnechea y La Florida. Cuando llegamos allá nos pusieron unos números y nos dividieron en grupos, cada uno se encargaba de ver un tipo de violencia distinto al del otro grupo, entonces ahí se abarcaban la mayoría de las problemáticas. 

¿Cómo crees que fue esa cooperación con los otros estudiantes?

Fue bastante curioso porque éramos de realidades muy distintas. Había muchas diferencias económicas, sociales, pero igual había algo que nos unía. Eso que nos unía era que en nuestro establecimiento tenían protocolos para trabajar la violencia, y no era una realidad ajena para ellos. Estaban lo suficientemente conscientes del tema, y su participación fue bastante buena. Completamos todas las actividades de buena manera y todos estuvimos participando, no hubo nadie que haya participado menos o no haya querido participar. Al terminar, pedimos los Instagram de los Centros Estudiantiles para después poder hacer actividades o seguir comunicándonos.

¿Han tenido experiencias o problemáticas dentro del liceo?

Hace unos años alguien hizo una página de confesiones. El único problema que hubo porque acá, literalmente, no hay peleas. Si hay una discusión se intenta mediar, aunque sea pequeña. Solucionar de la mejor forma posible para evitar que llegue a otra cosa. Los profesores y la dirección se encargaron de hacernos algunas actividades para concientizarnos de lo negativo de esa página y eso nos impulsó a que nos diéramos cuenta. Hoy en día se han vuelto a crear páginas de confesiones, pero la comunidad escolar ya no les presta atención.

¿Cuáles crees que son algunas de las causas del bullying y cómo podemos lidiar con ellas?

Pueden influir muchos temas; de crianza y del entorno. No es por justificar, pero suele pasar que hay muchos casos que se dan porque la gente lo tiene normalizado y no ven el daño que le hacen a la otra persona por lo que están haciendo o diciendo. A veces lo saben, pero es simplemente para perjudicar a la otra persona. Una medida que podría servir para lidiar con el bullying, fue lo que se hizo acá para concientizar a las estudiantes de lo que estaba pasando con esas páginas de confesiones y después lo pensaron mejor y dijeron ya, paremos. Concientizar sobre la perspectiva de la otra persona, porque hay veces donde hace daño. Nuestro liceo se caracteriza por tener una comunidad unida con un ambiente súper sano, pero siento que es debido a que hacen muchas actividades para que no haya conflictos.

Como centro de estudiantes también hacemos actividades. Hace un año, dijimos; tenemos este juego que es súper sano, súper bacán, lo vamos a hacer en un grupo pequeño. Esa actividad funcionó tan bien que se empezó a incluir más gente y al final llegó a jugar casi toda la escuela. Siento que eso unió demasiado.

¿Qué juego era?

Uno de las serpientes. Es una canción infantil, básicamente de una supuesta serpiente que le falta su cola, entonces va por cada estudiante preguntando, oye, ¿quieres ser parte de mi cola? Y van haciendo una serpiente gigante.  Recuerdo que funcionó tan bien que dimos vuelta a todo el liceo, fuimos hasta buscar a los profes. La directora estuvo ahí, estuvimos todos.